Historia del colegio de Guardias Jóvenes
ANTECEDENTES DE SU FUNDACIÓN
Hay que situarse inicialmente en el contexto de la España de 1844. Una España sumida en una notable crisis económica fundamentada en las secuelas de la Guerra de la Independencia, la progresiva independencia que iban adquiriendo las colonias españolas y los efectos de las desamortizaciones, lo que sería caldo de cultivo para la aparición de una verdadera plaga de bandoleros y delincuentes dedicados al pillaje por caminos y veredas. Reinaba en España Doña ISABEL II, hija de Fernando VII y madre de D. Alfonso XII. Nueve años antes el Excmo. Señor Don FRANCISCO JAVIER GIRÓN EZPELETA DE LAS CASAS Y ENRILE, II Duque de Ahumada, había fundado la Guardia Civil. Desde sus primeros momentos, el Cuerpo obtuvo numerosos éxitos, pero también muchas bajas entre sus hombres lo que llevaba consigo el que aumentase progresivamente el número de huérfanos.
A partir de aquellas primeras muertes, el Duque de Ahumada fue madurando la idea de la creación de un colegio que diere no solo cobijo sino educación, formación y cauces de realizaciones personales a los huérfanos de la Institución.
La preocupación de que los hijos de los Guardias Civiles pudieran adquirir cierto nivel cultural indujo al Duque a modificar algunas normas sobre destinos. Así, la circular de 5-12-1850 recogía que "…el voluntario que a la creación del Cuerpo entró a servir con un hijo de tres o cuatro años, tiene en el día los nueve o diez cumplidos, y si su padre no está destinado a un pueblo donde haya escuela, no podrá esta criatura adquirir los primeros conocimientos necesarios para prosperar en el mundo, y sus padres, con la ilustración que da el servicio en el Cuerpo, no podrá menos de ver con sentimiento esta privación…"
El paternalismo del Duque de Ahumada (no en vano tuvo 14 hijos, de los que le vivieron 9) y el arte del bien mandar alcanzaron extremos tan entrañables como el encauzamiento del provenir de los hijos de los Guardia Civiles, genéricamente llamados "Hijos del Cuerpo", expresión afectiva que luego copiarían
otras instituciones estatales. La asistencia social no existía prácticamente y viendo la oportunidad de la buena disposición y del cariño de la Reina y su Gobierno para con la Guardia Civil, tuvo la feliz idea de que, “para nutrirse de su propia sangre” , en R.O. de 1º de abril de 1853 fuese creada la Compañía de Guardias Jóvenes y en uno de sus párrafos decía: “…que el objeto de la misma era la educación de los huérfanos y de los hijos de las clases de tropa que sirven con honradez en la Guardia Civil….”. En pocas palabras: “PARA PREMIAR EN LOS HIJOS LAS VIRTUDES DE LOS PADRES”.

“EL CORRALILLO” A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX.
Ahumada pensaba además que los mejores guardias civiles debían de ser los hijos del Cuerpo, dado que desde la más tierna infancia tenían el constante ejemplo de sus progenitores, pues nadie como ellos serían capaces de comprender y sufrir las penalidades y las satisfacciones del servicio.
Fue fijado el número de alumnos a razón de una plaza por compañía y escuadrón (existían en la Guardia Civil 103 compañías y 20 escuadrones), para seguidamente aumentarse a dos. Las plazas se cubrirían con hijos de guardias, cabos y sargentos “…a quienes pueda corresponder y aspiren a esta gracia, con tal que a su buen conducta se añada que no adolezcan de imperfección o defecto físico…", haciéndose extensivos los derechos para los huérfanos de subalternos, siendo la edad mínima para la admisión la de doce años.
La creación de la Compañía de Guardias Jóvenes fue considerada por el propio Ahumada de tanta importancia que, para darle toda la estimación que merecía “se nombró a sí mismo Director”.
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